lunes, 3 de septiembre de 2007

La vida es una tómbola

Según la Federación Española de Jugadores de Azar Rehabilitados, en España hay aproximadamente 1,5 millones de ludópatas o jugadores patológicos. Esta cifra me parecería absurda de no ser porque feria trás feria vuelvo a asistir con absoluta incredulidad al faraónico despliegue de la tómbola de turno.

Empieza siempre por la apertura del moderno trailer - bingo ambulante que en apenas unos segundos permite pasar de un camión de los más simples a un auténtico casino que no tendría nada que envidiarle al mismísimo Bellagio o al Mirage. La secuencia continúa con el encendido de los 10.000 Watios de luz y los 3.000 de sonido que ni los Rolling Stones en su gira Voodoo Lounge (A Mick Jagger se le soltarían las costuras si lo pusieran delante de eso) .

Pero aún eso no es nada hasta que no empezamos a vislumbrar los premios que exhibe el trailer. Todo última generación. Videoconsolas, motos para niños, Jamones 5 Jotas, televisiones planas, el oso Yogui de peluche (a tamaño natural), etc. Es imposible no quedarse prendado de tal despliegue de medios. Y eso si, todo absolutamente certificado CE.

Ahora, que si con eso no te pones a la cola a comprar los boletos, esperate a que se ponga a los mandos de la operación el tombolero. No hay un personaje tal que sea capaz de estar tantas horas repitiendo tantas frases sin sentido ( bueno, quizás Hugo Chavez si, pero no he tenido el placer). Y cómo rima, vaya Usted a ver cómo rima, asonante, consonante, sin importarle el material. Que si toca año de "Chochona", pués que se preparen los de Jijona o Gerona que allí caen todas. Que si es de "DeuVeDé", pués a cebarse con los verbos de la segunda conjugación. Pero si ya se lo ponemos fácil con la "Televisión", pués a lucirse. Románticos, como Gustavo Adolfo Béquer.

Y después no me extraña, a todos se les pone una voz nasal que entre la velocidad del discurso, la calidad del micrófono, y la música envolvente, no hay casi quién se la diferencie de la de Barry White. Me imagino a Marisol cantando esa de "La vida es una tómbola" con voz tipo Mark Knopfler a las 7 de la mañana y después de toda una noche de jarana. Vamos, que se le quitaba el rubio de la impresión.

Nunca podré olvidar aquella noche en las fiestas de Padrón ( Cela, Q.E.P.D., debió ser tombolero de joven) que pasamos tomándonos unos helados delante de una tómbola y aquel maravilloso tombolero, mezcla de Angel Cristo y Buenafuente, que con las cuerdas vocales hechas papillas, se apretó entre pecho y espalda todo el show nocturno sin dejar un sólo segundo de silencio por megafonía, deleitandonos con frases míticas como "Y otro televisor, que se lleva este Señor". Porque llevabamos los helados, que si no, compramos.


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