
Oh, sorpresa sorpresa, otro chicle pegado en el asiento del tren. Mira que despues de desayunar no me gusta comer golosinas pero con tanta gente generosa en el mundo empieza a ser difícil resistirse. Siempre he tenido curiosidad por saber por qué para un grupo importante de personas ciertos desechos no alcanzan la categoría de basura, y nunca obtienen el merecido premio de ser arrojadas a un contenedor trás su uso. Aquí van algunos de mis clásicos.
Cáscara de pipas: Que levante la mano el que no haya tirado las cáscaras en algún portal mientras charlaba con un amigo o esperaba un tren. Hasta eso, "normal", pero parece que es complicado diferenciar entre suelo y potenciales asientos, como la arena de la playa, el cesped de la piscina, el asiento del autobús, etc ...
Chicle mascado: Que divertido es ir andando por la calle y parecer el Doctor House porque se te ha pegado en la suela del zapato o encontrartelo justo en el asiento donde te ibas a sentar (afortunadamente entonces, desafortunadamente si el descubrimiento se hace al levantarse). Parece que el hecho de que haya pasado por la boca no es mérito suficiente para considerarse basura estándar. Me pregunto también si algunas casas estarán llenas de chicle mascado como si fuera "Charlie y la Fábrica de Chocolate", pero en versión aliento fétido.
Salivazo: Este si que es de pura raza hispánica. No hay cosa mejor que ir andando por la calle, escuchar el gorgojeo previo que precede a la explosión del geyser y buscar refugio a cubierto porque uno nunca está seguro de por donde caerá.
Uñas de las manos: De lo más musical. Pocas veces se asiste a un espectáculo tan gratificante como el sonido del cortauñas de fondo y la despreocupada actitud de quién se sabe libre de una pesada carga. Además ni mancha ni contamina, que más se puede pedir.
Lata de cerveza: Oye, no la vas a ir guardando toda la noche. Te impediría seguir pidiendo más. Eso si, hay que dejarla si es posible entre las ruedas de algún coche aparcado, porque de esa forma evitamos el impacto visual y de paso cuando el coche arranque nos ahorramos el reciclaje.
Colillas: Este es mi favorito, porque como dice una amiga mía, las colillas no son basura en ningún país. No hay nada más agradable que sentarse en una playa de levante con los niños, y a pocas palas que lleven te montan una tabacalera en diez minutos. Pero eso no es nada si lo comparamos con las montañas que se elevan a las puertas de los edificios de oficinas, ahora que la ley no deja fumar en el interior.
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